Las fiestas de fin de año traen reuniones con seres queridos, tradiciones y tiempo con familiares a quienes no vemos con frecuencia. Pero también traen decisiones como saber qué incluir en nuestros planes y qué dejar fuera del presupuesto.
Para mantenerse dentro de su presupuesto hágase una sola pregunta: ¿Hago esto por el cariño que le tengo a esta persona o porque siento que es mi obligación?
Pensar en la razón de cada gasto puede ayudarle a tomar la decisión correcta y sentirse satisfecho aun después de las fiestas.
Cuando gastar se siente bien
Hay gastos de las celebraciones que se gozan, como preparar esa famosa receta familiar, dar un regalo especial o tener una reunión con sus seres queridos, todos juntos.
A menudo, son esos momentos los que permanecen en la memoria mucho después de que la temporada termina.
Cuando gastar se siente más como una obligación
La presión de tener que gastar para las fiestas no siempre es fácil de detectar. Muchas veces se siente culpabilidad:
- “Todos los demás están aportando.”
- “No quiero decepcionar a nadie.”
- “Ya veré después cómo cubrir el gasto.”
No tiene nada de malo ser generoso. Pero si el gasto es causado por culpa, uno podría aceptar compromisos que no caben en el presupuesto.
A veces, esa presión surge del deseo de que nuestros seres queridos se sientan valorados. Quizás sea la primera temporada de fiestas para un nuevo bebé en la familia o un familiar proponga que todos cooperen para comprar un regalo muy costoso para otro ser querido.
Si siente que la culpa le está empujando a decir que sí de inmediato, trate de no decidir en ese momento. Si le piden una respuesta al instante, puede decir: “¿Puedo pensarlo y comunicarme con usted despues?”
Después tendrá tiempo para decidir si ese gasto es lo suficientemente importante como para ajustar otros gastos y hacerlo encajar dentro de su presupuesto.
Los pequeños gastos que se van acumulando
Imagine que ya terminó sus compras de fin de año y, de repente, surge un intercambio de regalos en el trabajo. O se entera de que varios familiares llevarán a sus nuevas parejas a la celebración familiar y comienza a preguntarse si también debería comprarles un regalo.
Antes de hacer otro gasto, pregúntese si aun así elegiría hacerlo si no sintiera presión.
Si la respuesta es no, considere una forma creativa de participar. Puede intercambiar tarjetas de felicitación en lugar de unirse al intercambio de regalos o dar la bienvenida a la pareja de un familiar con un detalle hecho en casa en lugar de comprar un regalo.
Cuando un gasto no es lo apropiado
A veces, un gasto no es lo apropiado en su presupuesto o en sus prioridades. Puede demostrar que aprecia a la persona sin tener que gastar.
- “Gracias por tomarme en cuenta, pero esta vez no participaré.”
- “No me es posible, pero agradezco mucho la invitación.”
- “No puedo aportar dinero, pero puedo ayudar de otra manera.”
Decidir no contribuir no significa rechazar a las personas involucradas. Puede participar con su tiempo, ayudando a planear o asistiendo al evento.
Conclusión
Las fiestas de fin de año presentan muchas oportunidades para gastar dinero, a menudo cuando menos lo espera.
Darse permiso para hacer una pausa antes de decir que sí puede ayudarle a mantener su presupuesto. Elija los momentos, las tradiciones y las personas en las que realmente desea invertir. Las celebraciones suelen disfrutarse más cuando están guiadas por la conexión con los demás y no por la presión.